todas las vidas están marcadas por un Antes y un Después que cambian todo lo que fuimos hasta ese momento.
Mi vida tiene muchos antes y después, pero hay dos momentos que me cambiaron y me hacen ser lo que soy hoy. Uno fue el 15 de marzo del 68 y otro septiembre de 2011.

Nunca te gustaron mis sentimentalismos,pero te lo he dicho tantas veces…esta canción cada vez que la escucho, se me llena el corazón de gratitud por tenerte, por llenar mi vida.
Tener una hija, para una mujer, es algo ligado a la naturaleza, a lo más esencial del ser madre. Esto quizás te será difícil de entender. Eres madre de hijos. Tener una hija te completa, te da la certeza de haber cumplido con un mandato que traes en tu ADN.
Y el día que tú llegaste se cerró para mí toda posibilidad de tener otro hijo, y ése fue un antes y un después que en su momento me marcó. Terminaba a mis 23 años mi rol de reproductora, para el que me habían criado, para lo único que en los años 60 una joven mujer estaba destinada.
Eso, que en su momento cambió todo lo que había sido mi proyecto de vida, que me hizo entrar a otro mundo, a otra forma de vida y relaciones con mis más cercanos,te marcó también a ti, a tu primera infancia.
Hizo que te criaras entre tierra removida y aprendieras a caminar en una trinchera. Fuiste conmigo a la universidad, a terreno, a la biblioteca, a los actos políticos, y nada de esto lo elegiste, como le pasa a todos los niños. Y en su momento era para mí la mejor forma de tenerte cada día a mi lado, colgando de mi cadera, como un monito con su mamá-mona.
Qué difícil es ,desde la vejez ,mirar lo que hicimos en todos los aspectos cuando éramos jóvenes y creíamos que lo sabíamos todo. Duele cada error, cada consecuencia. Hoy tú, que eres un ave fénix, una sobreviviente de mil batallas, está nuevamente peleando a la vida tu día a día, viviendo tus más difíciles momentos, y la forma en que lo haces es con esa fuerza increíble que tienes desde el primer día, cuando llegaste tan chiquitita, tan antes de tiempo, tan adelantada a tu momento, y tan decidida vencer todos los desafíos. Para ti y para mí , creo por ser las únicas mujeres de esta familia de hombres, nuestra relación no ha sido fácil. No tuvimos modelos de cómo era ser madre e hija, yo traía una mala herencia de ello, con una relación de madre lejana, que no sabía demostrar su amor, y los modelos maternales se transmiten. Te traje a un mundo difícil, en un momento en que todo estaba patas para arriba, todo cambiaba aceleradamente alrededor, ya nada era verdad y todo había que ponerlo en duda. La Iglesia, los papeles de los hombre y las mujeres, las relaciones de pareja, los modos de criar a los hijos, los cómo relacionarse con los padres, las posibilidades enormes de cambiar el mundo y participar en estos cambios, la maravilla de ver llegar al hombre a la Luna…
Hoy yo, mujer del siglo XX, vieja, agotada de vivir mil vidas, tengo algunas certezas. Lo primero es que de alguna manera sé que la ciencia y las maravillosas capacidades del ser humano podrán superar, en este siglo XXI, todo lo que nos agobia: el calentamiento global, las energías renovables, sequías, inundaciones, hambre y el maldito cáncer.
Hoy no puedo dar por ti esta batalla, hijita, sólo puedo estar presente en la medida que tú quieras. Todos los que creen conocerme me dicen que soy tan fuerte, tan vital, que mi hija debe ser igual. Una luchadora que no se da jamás por vencida. Y sé que es cierto.
No te digo que estoy bien, sería estúpido. Tú sabes lo que es tener un hijo enfermo y lo que se siente, pero también sabes, por experiencia, que una no se derrumba, que al contrario, se hace más y más fuerte en los malos momentos para estar disponible y dispuesta a todo.
Estoy cerca de los 70 años, con un cuerpo maltratado, veo menos, camino con más dificultad, a menudo se me van las ideas y mi memoria me falla, hablo sola o con mi gato, paso horas con mis plantas y flores- que son vida que ayudo a crecer- y mis deseos están relacionados con ustedes, mis hijos, mis nietos, y con el día en que puedo estar con ustedes, un lujo que estos tiempos hace difícil. Mi mamá está más vieja todavía, mis hermanas y hermanos también son viejos, y estamos todos encerrados en formas de vida tan distintas que al final habitamos burbujas desconectadas unas de otras.
He cerrado todos los círculos. Ya no se ve ante una un futuro para realizar proyectos, para nuevos amigos o amores, muchos caminos se cierran y otros se abren a una etapa que es plena, serena, con los míos y con un día a día que está siempre abierto a descubrir nuevas cosas. Y ahora tu completas mi vida, hijita. Y todo debe ser enfrentado día a día, con todas las fuerzas que tenemos. Hijita, no se me da fácil comunicarme con palabras…de mi boca salen casi siempre sin filtro lo que estoy sintiendo, y la Antonia tiene razón cuando en su inocencia dice que la Tita es un Tsunami…y ya se sabe, estos son desbordes que afectan a su paso a quienes están más cerca. Hijita, cuenta conmigo, Hoy y cada día , para lo que tú quieras, de la forma en que tú quieras. Tú enséñame a estar contigo sin causarte trastornos, a estar en el lugar y momento que tu decidas.
Te quiero, mi Carolita, mi niña, mi guagua
mamá

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